Formación gamificada y FUNDAE: cómo encajan
· elmeetingpoint
La formación gamificada puede ser bonificable si desarrolla competencias profesionales y cumple los requisitos aplicables.
Una formación gamificada puede comenzar con un reto, una negociación o una situación inesperada. Su valor formativo aparece cuando esta experiencia sirve para trabajar competencias profesionales y se conecta con el día a día de la empresa.
El juego dentro de un proceso de aprendizaje
Imaginemos una dinámica en la que cada equipo tiene solo una parte de la información necesaria para resolver un problema. La tarea permite practicar preguntas, escucha y coordinación. Después, la persona formadora ayuda a identificar qué ha pasado y a trasladarlo a situaciones de trabajo.
Esta secuencia necesita objetivos, contenidos y un programa formativo. El marco normativo excluye las actividades meramente informativas o divulgativas sin proceso de formación y las de menos de dos horas. El formato lúdico, por sí solo, no determina la bonificabilidad.
Para valorar el encaje con FUNDAE, hay que revisar el diseño y el cumplimiento de los requisitos de la acción. Una celebración o una actividad recreativa no se convierte automáticamente en formación por el hecho de reunir compañeros de trabajo.
Qué pasa durante una sesión experiencial
Un programa puede comenzar situando la competencia que se quiere trabajar y planteando un ejercicio que obligue a ponerla en práctica. Durante la actividad, las personas toman decisiones y ven sus consecuencias dentro del reto. Después, la facilitación recupera momentos concretos: qué información se ha compartido, qué se ha dado por supuesto o cómo se ha resuelto un desacuerdo entre participantes.
Esta conversación es especialmente útil cuando evita etiquetar personas. En lugar de concluir que alguien comunica mal, se puede observar que una instrucción no incluía el plazo o que nadie comprobó si el grupo la había entendido. El enfoque en conductas concretas da al equipo algo que puede practicar de manera diferente.
Preguntas para comparar propuestas
Cuando evaluéis una formación, preguntad qué se trabajará, cómo se vincula cada dinámica y cómo se comprobará el aprendizaje. Pedid también cómo se hará la reflexión final y qué materiales ayudarán a recuperarla. Estas respuestas permiten valorar la coherencia del programa antes de revisar, con la persona gestora, las condiciones de bonificación. También conviene preguntar qué información necesita la persona formadora para preparar los ejemplos y ajustar la sesión al contexto profesional del grupo.
En elmeetingpoint combinamos juego, facilitación y reflexión en nuestra oferta formativa. Cuéntanos qué competencia queréis desarrollar y solicita un programa para valorar su encaje.
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*Fuente de referencia: Real decreto 694/2017*
